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Subida de la hipoteca por el euríbor: cómo preparar tu presupuesto

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Si tu hipoteca es variable, el tipo que pagas no lo decide tu banco mes a mes: se revisa en la fecha que figura en tu escritura. Esta guía explica cómo calcular la nueva cuota antes de que llegue y de dónde sacar la diferencia.

Cuánto sube exactamente tu cuota

Antes de decidir nada, pon una cifra encima de la mesa. Todo lo demás depende de saber el tamaño real del cambio.

Tomemos una hipoteca de 200.000 € con 25 años pendientes y un diferencial del 1,00% sobre el euríbor a 12 meses. La cuota mensual según el nivel del euríbor queda así:

Euríbor 12 mesesTu tipoCuota mensualDiferencia al mesDiferencia al año
2,50%3,50%1.001 €
3,00%4,00%1.056 €+54 €+653 €
3,50%4,50%1.112 €+110 €+1.325 €
4,00%5,00%1.169 €+168 €+2.015 €

Medio punto de euríbor equivale a unos 55 € al mes en este préstamo, y el efecto es casi lineal: puedes estimar tu caso escalando según tu capital pendiente. Con 300.000 € pendientes, la subida es una vez y media mayor.

Calcula tus propias cifras en nuestra calculadora de hipoteca con euríbor, usando el capital que te queda por pagar, no el importe original del préstamo. El plazo restante pesa más de lo que la gente supone: la misma subida cuesta mucho menos en una hipoteca a la que le quedan 8 años que en una de 25.

Cuándo se revisa tu hipoteca

Tu tipo no sigue al euríbor a diario. Se fija en cada revisión con el valor publicado en esa fecha o cerca de ella, y se mantiene hasta la revisión siguiente.

  • Euríbor a 12 meses: revisión anual, lo habitual en hipotecas de vivienda
  • Euríbor a 6 meses: revisión semestral
  • Euríbor a 3 meses: revisión trimestral

Por eso dos vecinos con préstamos idénticos pueden pagar cuotas distintas: quien revisó en un mes de euríbor bajo conserva ese tipo un año entero, pase lo que pase después.

Busca en tu escritura dos datos: a qué plazo del euríbor estás referenciado y la fecha exacta de revisión. Después compara el euríbor actual con el valor que se aplicó en tu última revisión, disponible en nuestros datos históricos del euríbor. La diferencia entre esas dos cifras es tu subida, antes del diferencial.

Qué puedes renegociar: novación, subrogación y ampliación

Si la cuota nueva no encaja en tu presupuesto, existen tres vías formales. Ninguna es gratuita y ninguna es adecuada para todo el mundo; conviene consultarlas con un profesional antes de firmar nada.

  1. Novación: modificar las condiciones con tu banco actual. Es la vía más rápida y suele emplearse para pasar de variable a fijo o para alargar el plazo.
  2. Subrogación de acreedor: trasladar la hipoteca a otra entidad que te ofrezca mejores condiciones. Tu banco actual puede igualar la oferta antes de que te vayas.
  3. Ampliación del plazo: reduce la cuota de inmediato y aumenta los intereses totales que pagarás. Es una solución de tesorería, no un ahorro.

Existe una cuarta opción que no requiere trámite: amortizar anticipadamente. Reducir el capital pendiente encoge la base sobre la que se aplican todas las subidas futuras, así que es la única que también hace más pequeña la revisión del año que viene.

Qué te van a pedir

Antes de aceptar cualquier cambio, la entidad querrá comprobar tu situación. En la práctica, lo que suelen revisar es:

  • Estar al corriente de los pagos de la hipoteca actual, sin recibos devueltos recientes
  • Un historial crediticio limpio, sin deudas impagadas ni incidencias registradas
  • Ingresos demostrables y estables mediante nóminas o declaraciones de la renta
  • Una tasación actualizada de la vivienda, según el tipo de operación

Por eso es mucho más fácil abrir esta conversación antes de tener un problema que después. Un solo recibo devuelto complica cualquier renegociación durante meses.

Encontrar el margen en el presupuesto

Sabiendo la cifra, la pregunta es qué partida la absorbe. Los gastos fijos — la propia hipoteca, los seguros, los suministros — no se mueven deprisa. La compra sí, y casi nadie acierta al estimar lo que gasta en alimentación.

El único método fiable es aburrido: guardar todos los tickets durante cuatro semanas y sumarlos. Al calcularlo de memoria la gente se equivoca habitualmente en un 20-30%, y casi siempre en la misma dirección. Cuatro semanas bastan para recoger tanto la compra grande del mes como las visitas pequeñas, que son las que hacen la mayor parte del daño sin que te des cuenta.

Una advertencia práctica: los tickets se imprimen en papel térmico y el papel térmico se borra, a veces en pocas semanas dentro de un bolso o en una cocina con sol. Una caja llena de papeles en blanco no es una auditoría. Fotografía cada ticket el mismo día o apunta el importe en el momento. Si alguno ya se ha borrado, puedes reconstruir una copia legible a partir del apunte de la tarjeta con un generador de recibos y archivarla con el resto.

Al cabo de cuatro semanas tendrás una cifra real en lugar de una optimista. Esa es la que hay que contrastar con la subida de la tabla del principio.

Conclusión

La revisión de una hipoteca variable es uno de los pocos cambios financieros importantes que se ven venir. Localiza tu fecha de revisión, calcula la cuota con dos o tres niveles plausibles de euríbor y dedica cuatro semanas a averiguar lo que gastas de verdad. Hacer ese trabajo antes de la fecha convierte un susto en una decisión.

Nadie sabe dónde estará el euríbor dentro de un año, y quien te dé una cifra exacta está adivinando. Lo que sí se puede entender son las fuerzas que lo empujan en cada dirección: las decisiones del BCE, los datos de inflación y la situación del mercado interbancario. Lo tratamos con más detalle en nuestra guía sobre las previsiones del euríbor. El enfoque práctico no es acertar con el tipo, sino saber cuánto te costaría cada nivel plausible.

Las cifras de este artículo son ilustrativas y están redondeadas. Para valores actualizados, consulta nuestra página de tipos del euríbor.